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jueves, 1 de enero de 2015

Visita a Micro-Cervecería Chutney (La Laguna, Tenerife) (26/12/2014)

Apenas habíamos dejado, soltado, tirado nuestras maletas en la habitación del hotel cuando salimos a la aventura del pedazo fin de semana cervecero que teníamos por delante. Nos dirigimos al norte, rumbo a la micro-cervecería Chutney, la primera parada de nuestro lupulado itinerario.

Una vez llegamos a la cervecería fuimos recibidos con los brazos abiertos por Daniel y Esther, dueños de la misma. Nos condujeron a la pequeña habitación en la que se hace magia, en la que todo es posible, en donde Daniel ha creado las cervezas que una vez soñó hacer y que hoy son una realidad. En ella también nos dimos cuenta de que hace honor a su nombre, "micro-cervecería" porque en una habitación sola están los fermentadores, el embotellado, etc... todos los enseres propios de la elaboración de cervezas artesanal y en la que Daniel pasa su tiempo libre para que podamos disfrutar hoy del fruto de su esfuerzo, dedicación y pasión por esta cultura y su modo de vida.

Daniel
Cuatro años distan desde que la cervecería Chutney fuera solo un sueño, una meta. Su nombre viene, según nos contó Esther, de la palabra 'salsa' en indio, 'chutney'; haciendo una clara comparación entre elaboración de una salsa a la de una cerveza: unos ingredientes concretos, un modo de cocción, de tratamiento y de uso. Un símil que se nos antoja atrayente para los amantes de la cerveza y que tan bien retrata la elaboración de la misma. Hoy miran atrás con nostalgia recordando lo mucho que les costó empezar y lo que también les cuesta seguir al pie del cañón, porque, siendo realistas, para el pequeño empresario "siempre es de noche". A día de hoy elaboran cerca de los 300 litros de este néctar por semana que ya han salido de la isla de Tenerife, atreviéndose a conquistar las islas de Gran Canaria y de Fuerteventura logrando un éxito cada vez más rotundo que es lo que hace que sigan abiréndose paso en el panorama cervecero ganando una gran cantidad de adeptos de sus cervezas entre los que nos encontramos nosotros, para qué mentir.

Si bien es verdad que estas Chutneys han cruzado "el charco" con éxito,hay que tener algo muy en cuenta, querido consumidor, y es que hay que aceptar la posibilidad de que la cerveza NO SIEMPRE llegue en buen estado. ¿Por qué? Sencillo; la botella, como continente de agentes vivos (recordemos que es artesanal) cualquier fallo, por mínimo que sea, puede ser fatal ya que el grado de contaminación es alto en una cerveza artesanal ; como bien nos señalara Daniel quien sigue fielmente los estilos de cerveza pero con su propia interpretación que ha sido bien valorada y aceptada por los expertos.


Josafat Gil
Después de ser testigos de los esfuerzos titánicos de esta gran familia cervecera, llegó el momento que más nos gusta, la cata. En un ambiente familiar y acogedor, disfrutamos de la cata de varias cervezas Chutney: la cerveza Dimitri, una Russian Imperial Stout de 10,5% que se dejó querer por todos los de la mesa; le siguió la Albert Spaggiani; una Chocolate Stout que ya habíamos catado con anterioridad pero fue un placer volver a disfrutar de ella; a continuación vino la Ronnie Bigges,una London Brown Ale de version "chutney" y como colofón final la Willie Sutton, una American Pale Ale que es la CERVEZA CHUTNEY por excelencia. Todo ello acompañado de queso, bizcochito, y aceitunas que Esther preparó con esmero y de lo que, hay que decirlo, nosotros dimos buena cuenta.

Para nosotros fue una experiencia no solo gratificante, sino reveladora, porque nos sentimos como en casa, en familia; es extraordinaria la empatía que este mundo de maltas, lúpulos y levaduras puede llegar a crear entre quienes disfrutamos de él. Esperamos volver pronto a Chutney (Esther nos prometió una paella). Sin más, muchísimas gracias por todo Chutney, ha sido un placer conocerte y dejarte entrar a nuestra dorada vida.


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