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miércoles, 15 de julio de 2015

Sr. Lúpulo y su luna de miel cervecera (Parte III, Munich)


Capítulo III, Munich

El Sr. Lúpulo en el Hofbrauhaus
Munich es, sin lugar a dudas, una de las mecas del mundo de la cerveza. En pocos lugares la cerveza esta tan ligada a la cultura y la historia de un pueblo como en la capital de Baviera. Como muestra de ello podemos nombrar la Reinheitsgebot, o ley de pureza, la cual viene a ser la primera regulación legal de un alimento. Las cervecerías en Munich son lugares donde tradicionalmente se reúne la gente y comparte las inquietudes. Triste ejemplo de esto son los orígenes del partido Nazi, sus dirigentes se conocieron en las cervecerías, y fueron captando afiliados dando mítines en las mismas. No era una excepción la Hofbrauhaus, (http://www.hofbraeuhaus.de/ ) donde en 1920 el Partido Obrero Alemán, que luego cambiaría su nombre por el de Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, proclamó el famoso programa de los 25 puntos por el que se rigió hasta su prohibición. Fue esta nuestra primera visita cervecera de la ciudad. Si bien el ambiente actual dista mucho del que pudiera haber hace 95 años. Actualmente se parece más al de una película de Bruce Lee. Mientras tomábamos unas jarras de la HB tradicional, nos pusimos a hablar con unos chicos con los que compartíamos mesa. Curiosamente venían de un curso de elaborar cerveza. Nos hizo mucha gracia que me preguntarán cómo podíamos elaborar cerveza lager en Canarias. Yo le dije que muy fácil: con una nevera.
Seis son las marcas de cerveza que pueden servirse en el oktoberfest: Augustiner, Hacker-Pschorr, Hofbräu, Löwenbräu, Paulaner y Spaten-Franziskaner. Sin embargo, otras marcas tienen cervecerías en la ciudad, como la Schneider Weisse, (http://www.schneider-weisse.de/) la cual fue nuestra siguiente parada. Mi elección fue una Tap 5, mientras mi mujer se decanto por la riquísima Tap 7. Me llamó la atención de la Tap 5 la carga de lúpulo extra de la que presume. Sin embargo, considero que, la alta densidad Inicial de la cerveza la convierte en demasiado pesada y difícil de beber. La causa podría estar en el afán del maestro cervecero de compensar el exceso de amargor.

Al siguiente día nos dirigimos a la Neue Pinakothek. Más concretamente teníamos interés en ver la obra Pintada en Arlés por el maestro Vincent Van Gogh Jarrón con Doce Girasoles, primera obra de la serie de siete que el genio de la pintura hizo con esta temática. No obstante, decidimos dar un pequeño rodeo y hacer una pequeña parada para visitar antes la cervecería oficial de Löwenbräu.( http://www.loewenbraeukeller.com/de/)

Actualmente Löwenbräu y Spaten pertenecen al gigante mundial Anheuser-Busch InBev, por lo tanto en la cervecería se pueden consumir cervezas de ambos fabricantes. Y eso hicimos, pedimos una de cada. Qué bien sabe la Franziskaner allí!!!

Después de la visita al museo nos dirigimos a uno de los biergärten más singulares de la ciudad, el situado en el conocido Viktualienmarkt (http://www.biergarten-viktualienmarkt.com/) la particularidad estriba en que es el único en la ciudad en el que rotan la marca de cerveza entre las 6 oficiales del oktoberfest. El destino quiso que tocara Löwenbräu y Spaten, por lo que no quedó más remedio que repetir.

Entrada al Loewenbraeukeller
Tras la pasar la última tarde del viaje paseando por Munich, paramos a tomar algo en una de los restaurantes de Agustiner (http://www.augustiner-braeu.de/augustiners/html/en/index.html): el Augustiner Klosterwirt (http://www.augustiner-klosterwirt.de/cms/). Tras tomar unas ricas cervezas, y después de la dieta carnívora que habíamos seguido durante el viaje, nos pedimos unos espárragos frescos del lugar. Una visita muy interesante.

Nos contaron los amigos que hicimos en el Hofbrauhaus que no existían grandes diferencias entre las lager de las distintas fábricas de Múnich, pero si que las habían entre las de Múnich, las de Praga y las del Norte de Alemania. En nuestra opinión si se notan diferencias, no demasiado significativas pero se nota. En general, la lager clásica es transparente, con no demasiada espuma, un olor que recuerda a miel, ligera y con un amargor marcado pero agradable. Todo ello la hace muy bebible, si no sería imposible dar cuenta de las jarras de litro, una tras otra, sin piedad.


Parte I
Parte II

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